Madrugada eterna.

A veces la calle se vuelve insoportable. Solo a veces. Ahora hay un patrullero todo el tiempo. Custodia el cartel de Pedí un deseo. hablan todo el tiempo. Ya no hay que bancarse solo la alarma de la playa todo el tiempo. Estoy atravesado de mujeres duras, vomite todos sus pedazos, quedan los ácidos, las emociones. Vuelvo a Iquitos a buscar el barco de Herzog. Todos los días estudio. Quiero devorarlo. La gente cuando ama se lastima. Estoy preparando lo que será mi nueva novela, La moza más linda de la ciudad. Todo es una canción de José Luis Perales. llenos de esas poesía que se consume como las costeletas. Con hambre y rabia. y sales a la calle buscando amor. Todo es raro.Llueve. No va a volver a pasar. Un pin de regalo. El otoño y las flores de Julio están crocantes. Por lo menos me da un poco de paz al precio de dos asados. Trabajo de noche igual que las travestís, de día dormimos entre gritos, así es el barrio, y uno termina por parecerse. Suena esa canción de Radiohead, Exit music from a film, y todo se vuelve tristeza hermosa que un escape libre no opaca. Que sea para mejor. 




Una fotografía de Pablo Villar. 
El de la fotografía es Rafa Contreras, el más grosso del Abasto cordobés, en la puerta de Casa Babylon.