La Mar

El sol era una gran esfera naranja robada de un disco de Pink Floyd, se deshacìa en el agua salada. Buhos, Teros y Garzas cuidan los escombros, y dan la vida por sus crías. Posar sobre las ruinas, mirar hasta que los ojos se irriten. La gente es extraña, como si viviesen encima de calles inundadas. Se peinan los bigotes en mesas de bar y se ríen de la Mole Moli en Tinelli. Los que no hablan nunca opinan de coreografìas y pasos de baile, está latente la sensación de que en algùn momento cerraran todas las puertas y que a las cuatro de la mañana Dracula habla en teleconferencia a todos los vampiros del mundo, en el plasma gigante del fondo, que carece de sentido sin Dracula. Dormir en la costa, en el pasto, con el viento en la cara, con las estrellas metiéndose en los poros, sin explicación. Añoro escuchar Tosca y la voz de las aves marinas suenan a que están pariendo. La noche no les hace bien. Los brazos escritos con lapicera, mimos de la chica más linda de la ciudad. Ella se rìe y los vampiros huyen del lugar, sólo quedan los desvelados, los que sueñan en que mañana será diferente. Ella en el medio del bar brilla. Y yo contemplo.